Tan importante estar sano como parecerlo

“Los 30 son los nuevos 20″; “Los 40 son los nuevos 30″; ¿Por qué no mejor admitimos que, como todos los mortales, quisiéramos poseer el secreto de la eterna juventud?
¿Cuándo se agudiza esto? ¿Con la edad? ¿Con el paso del tiempo? No. En este mundo cruel donde, seamos sinceros con nosotros mismos, todos nos preocupamos por la imagen, la apariencia no lo es todo pero casi.

Está la evidente recomendación de hacer deporte. Pero la vida te convierte en padre de familia. Poco tiempo hay para cuidar tu propia salud, no digamos ya tu aspecto. Pero poder, se puede. Yo soy el vivo ejemplo.

A la izquierda, un servidor seis meses después de ser padre. A la derecha, el mismo tío dos años después.

¿Deporte?, ¿salud?, ¿dieta?, ¿rutina? Ahora os lo cuento porque antes quiero enseñaros el verdadero cambio.

Quitando las gafas de sol, la única diferencia entre una foto y otra es el pelo y la barba. Si, hay dos semanas de rutina de hipertrofia de por medio. Pero recien empezada, no se nota. Y aún así parezco otro sencillamente por haberle sacado partido al pelo o a su ausencia.

No es ya no afeitarse, que es lo que hacen muchos, si no el poder tener la versatilidad de darle, según la ocasión, diferentes longitudes de corte gracias a una buena afeitadora. Yo uso esta recortadora de barba Panasonic.

Panasonic ER-GD60

Gracias a la duración de su batería y el permitir facilmente manejar la longitud del corte, puedo planificar con ella rapidamente los afeitados, o no, de la semana. Algo que, creedme, entre trabajo, hijos y gimnasio se valora. Se valora muchísimo.

Ahora hablemos de dieta un rato. ¿Habeis perdido ya los kilos del embarazo? El sedentarismo de la vida en pareja más el que viene ligado a la paternidad te hace poner kilos. Y lo se muy bien por que yo puse, vaya que si puse. Perdí 35 kilazos en unos 14 meses. ¿Cómo? Bueno, para empezar no proponiéndome perder los 35 kilos. Si no eres capaz de perder dos, no pienses en perder cinco. Cuando pierdas cinco, hablamos de los cinco siguiente. Y ya que estás en racha y has perdido 10, seguro que puedes afronta otros 10. Poco a poco, con pequeños objetivos, acabas perdiendo grandes cantidades de peso.

Eso en el plano psicológico. ¿El meramente culinario? Un consejo, intentar no comer mal es hoy dia casi más beneficioso que esmerarte en comer bien. Seamos realistas, pasar de estar obeso, como yo lo estaba, a comer ensaladitas es sencillamente imposible de golpe. La dieta buena es aquella que tú, con tus circuntancias y tus horarios, puedes mantener. De nada sirve pretender hacer fotosíntesis dos semanas en las que casi vives a base de aire y agua para venirte abajo moralmente y luego pasarte un mes viviendo de comida basura. Hacer dieta es jodido y dificil. Hace falta fuerza de voluntad y, por mi experiencia, una motivación. La que sea. La tuya. Pero elimina ya la comida basura. Si has aguantado un mes sin pizzas a domicilio y sin restaurantes de comida rápida, habrás perdido peso. ¿Sufres ansiedad? A veces, acostumbrados a tener comida siempre a mano, la ansiedad aparece. Mete la fruta. Nadie toma suficiente fruta al dia. Nadie. ¿Te agobias? Una manzana. ¿Te agobias otra vez por la tarde? Un plátano. Cuando te des cuenta, gastarás euros en fruta sin darte cuenta. Llegados a ese punto, el siguiente paso es fácil, pasa de los precocinados.

Nos hacen el apaño, y admitámoslo, están muy buenos algunos de ellos, pero nos detrozan la salud. Cocina. Buscate la vida cómo quieras, pero evita los precocinados a toda costa. Pero come comida de verdad. No productos comestibles. 

Me explico. Es muy tipico escuchar eso de “pero si sólo ceno un yogurcito”… claro con 15 gramos de azucar que tiene el yogurt. “Pero si pone 0% grasas”… verá usted señora, usted va a acumular el exceso de calorías en forma de grasa, las ingiera en la forma que las ingiera. 15 gramos de hidratos de carbono que tienen más o menos todos los yogurts son un gran refuerzo para sus michelines. Si quiere comer hidratos… tire de un plátano. O dos, los que guste. Pero será comida de verdad.

Llegados a este punto. Si se ha conseguido abandonar la comida basura (que no es poco), meter la fruta y cocinar (que tampoco es poca cosa), posiblemente haya llegado el momento de torturar el cuerpo. El ejercicio.

Vale. Aquí van a ocurrir dos cosas. Una, vamos a ir con la moral alta y con ganas. Seremos principiantes, pero los hemos tenido cuadrados para lograr unos cambios de hábitos que son muy grandes. Y dos, la patada en el estómago que nos va a dar la realidad es titánica. Nos hemos acostumbrado a ganar, hemos perdido un peso que ni soñabamos perder, y cuando vamos a correr al parque (que es el cardio que la mayoría intenta) no somo capaces ni de aguantar 10 minutos a un ritmo que no pueda calificarse de trote cochinero.

Te vienes abajo. Ĺas cosas como son. Pero si lo que puedes correr son 3 minutos, corre 3 minutos. Al día siguiente, vuelve a correr los mismo tres minutos, descansa el siguiente, te lo mereces, pero al otro vuelve a correr. Y esta vez, descansado, vas a correr cuatro minutos hasta que te salga el hígado por la boca. Paradojicamente, la parte física es toda mental. No estás compitiendo contra nadie, sólo contra tí mismo. Decenas van a pasarte corriendo por el lado como un Ferrari. Pero ellos no tienen mérito, tú lo tienes. No sabes ni correr, no le das ni una vuelta al parque, pero por eso precisamente no vas a dejarlo. Porque si has soportado el suplicio que significa una dieta en una sociedad que te incita a comer a dos manos, unos minutos de cardio no van a suponerte un reto.

¿Prefieres bicicleta o spinning en el gimnasio? Me da igual. Encuentra tu límite y disfruta de ver cómo lo superas.

Cambio de hábitos a comida de verdad, pequeños objetivos, cardio y el buen manejo de la barba y el pelo.

Vuelve a la parte de arriba del post, no soy ningún modelo, ni de lejos. Pero de verdad parezco otro.

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