El karma, la fuerza y otras mierdas

escena de lucha entre kilo ren y rey de star wars VII

Cómo le explicas a tu hija que los ídolos de hoy en día, los dioses del siglo 21, son estafadores y gente que tiene poca cultura por lo general. ¿Pero la cultura importa más que el dinero? Es la pregunta boomerang, pero la dejaremos para otro momento. Ahora nos toca enseñarle que el karma, como cosa etérea mola, pero es mentira. Cuanto más cabrón seas, más pises y empujes, mejor. Así llegarás a ser alguien.

Los primeros mordiscos

El año pasado en la guardería andamos por distintos caminos. Mi heredera pasó por la fase tímida, la fase madmax y la fase pasota. ¿Cuál de esas fases fue la que la trajo a casa sin ningún rasguño? Exacto, siendo una loca luchadora no recibió, repartió. En las otras fases vino con arañazos, moratones y por último, un bocado en la cara que me hizo explotar por dentro (y su santa madre me tranquilizó). “Son cosas de niños” y así lo entiendo hoy… pero también son pistas.

Pasarán los bocados y vendrá el apocalipsis

Las rabietas de la guardería no son nada. Por muchos moratones y llantos que haya. Lo peor viene después; LA VIDA, que empieza cuando sales por un sitio demasiado estrecho y empujando. Luchando. Y luego no debes parar. La guardería es esa placenta previa al caos social que viene después.

Ser bueno está bien, pero ser un saco de boxeo no. Desde esa primera clase donde aprenden los colores básicos puedes ver críos que apuntan maneras, que dan miedo a otros. Ves al futuro jefe saltándose convenios, al segurata levantando la mano y al mecánico que te va engañar. También ves que hay más buenos que malos, como pasa siempre, pero quién manda suele ser duro y no se apoya en el grupo, se vale por sí mismo. Por eso hay tan pocos líderes dignos, supongo. Desde la guardería empieza la batalla.

El hijoputismo como forma de vida

Luego llegarán los que no tienen otro fin, durante los estudios, que es joder a los demás. Pasan de las aulas a los patios, a las oficinas, a los ayuntamientos, a tu mismo despacho. En todos sitios, sin parar.

Sólo necesitarán una excusa para joderte: que te caigas, que te salga bigote antes de tiempo, que pierda “tu equipo”, que te rechacen un boceto… y luego excusas más gordas para darte fuerte: que te quedes embarazada o que pases una enfermedad jodida. Ahí verás quién aparece con el mazo invisible, quién te quita el despacho, quién te manda a la cocina, quién te escucha, apunta y chiva. Quién te habla y quién calla.

Verás y aprenderás que ser malo está en todos, que es el camino fácil, por eso recibirás más golpes por cobardes con poder que abrazos y buenos gestos de los mismos.

La luz o la oscuridad, tú eliges

Ser bueno o malo es un gesto. Una elección que está en tu mano siempre. Ser compasivo es necesario. No ser vengativo, parar y respirar antes de atacar… todo eso es lo complicado. Recuerda siempre que el karma es como el San Valentín del Corte Inglés, que si eres buena no dejarás huella, lo harás cuando pises, así que elije bien a quién pisar, porque hay gente que merece un abrazo en medio de una pelea y otros que piden a gritos un tortazo antes de acabar de hablar.

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