Gladiadores, carroñeros y paternidad 2.0

Egobloggers, VIPs, grupito de haters, trolls, oportunistas, amarillistas y ante todo padres y madres entregados a la plena crianza de nuestros hijos, cada uno con su perspectiva.

Damos asco. Yo el primero. Todos nos quejamos de un circo en el que pasamos de ser espectadores a ser parte del show desde ese primer Like, RT o comentario por Telegram. Somos víctimas de nuestros miedos, inseguridades y de nuestra auto exposición en las redes sociales, y por eso, cuando aparece un grupo que en determinados aspectos piensa como nosotros, nos agarramos como lapas y asumimos su pensamiento único y alienable. Y cuando eso cambia y oímos el susurro de una idea más atractiva, nos polarizamos.

Muchos acabamos nadando entre dos aguas, por el cariño y cercania de gente en ambas partes, y por tanto los palos son enormes.

Yo he decidido dejar de ser un mierda. He decidido dejar de hacer corrillos. He decidido dejar de ser un gladiador que se pelea a muerte por entretener a otros. He decidido dejar de saltar como un carroñero a por el que piensa de una manera escandalosamente diferente a mi y estar expuesto. Eso me cabrea, me frustra y me entristece. No me hace ser mejor persona. Y por mucho que mis hijos no se enteren aun de lo que es internet, no es un ejemplo moral. Por mucho que pensemos que atacamos en pro de un bien común y necesario. He hecho eso demasiadas veces y después he visto causas deformadas por el odio. He decidido dejar de ser un mierda, aunque seguramente en ese camino me equivoque y vuelva a serlo. De cada tropiezo hay que levantarse.

Os invito a cambiar, a escucharos y escuchar. Yo me he propuesto ser diferente.

Me he propuesto defender mis ideas, no atacar las de otros.

Me he propuesto escuchar al contrario y a saber esperar una corrección propia en lugar de exigirsela.

Me he propuesto entender ideas diferentes mientras pueda tolerarlas.

Me he propuesto silenciar lo intolerable. Silenciar los gritos del odio y el rencor.

Me he propuesto comportarme de modo que en un futuro, si mis hijos pudiesen leer mi TimeLine de las redes sociales no tenga que explicarles avergonzado lo que me llevó a publicar una u otra cosa.

Si esto sale a la luz en el futuro, lo siento y gracias. Este cambio es por vosotros. Porque ayer después de cotillear en whatsapp, criticar en telegram e intentar hacer un hilo sentenciando ideas en twitter, me sentí sucio, me sentí un hipócrita y no fui capaz de dormiros en mis brazos con la paz que necesitáis por mucho que os meciese amoroso, delicadamente mientras desafinaba el Señor Don Gato.

De mi paso ayer en Twitter solo me quedo con una cosa: pertenece a los colectivos en los que te sientas cómodo. Ahórrate una úlcera.

Y añado: para sentirte cómodo asume los errores de ese colectivo, tú también los cometes.

Yo me quedo aqui. 

Padre de mellizos, friki, músico, blogger, informático | Le pongo voces a mis hijos | Conspiran contra mi. Lo presiento en la Fuerza | Mi lobo huargo me ayuda

2 Comentarios

  1. Internet es todavía un sitio nuevo que no podemos analizar con perspectiva donde la realidad se distorsiona y avanza a un ritmo demasiado rápido. Me llama mucho la atención que hoy andaba pensando lo mismo, utilizarlo para crear y crecer, y he usado las mismas palabras que tú con un amigo: no voy a hacer o decir nada dañino porque no me puedo permitir una úlcera.
    Si estamos aquí en calidad de padres y madres, le dejaremos a nuestros hijos algo de lo que se puedan sentir orgullosos, ¿no?

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