Concilia tu madre

concilia tu madre

El tema de la conciliación lleva unos meses siendo el chiste nacional. La palabrilla mágica de políticos, influencers y gente que provoca eco. Como el que dice “emprendedor” en lugar de empresario o como el curry dentro de tu estómago cuando te pasas.

En mi querida España no concilia ni dios. Quién quiera oportunidades reales en su trabajo, NO CONCILIA. No se puede. Nuestro reloj es distinto al resto del mundo y lo peor de todo es que no dejamos de medírnosla con el alemán de al lado.

Ellas ni de coña, tú ni en el infierno

No se puede señores. Si en este sistema una mujer no puede permitirse realmente conciliar sin perder privilegios y oportunidades laborales, el hombre, por una vez, está en una situación peor.

¿Quieres ser director creativo? ¿Quieres estar al cargo del negocio? ¿Acaso quieres dirigir las excursiones de la agencia? ¿Estás preparado para asumir el liderazgo del despacho? No, a todo, si quieres trabajar de 8 a 15 y disfrutar de tus cachorros por la tarde.

Ya está. No.

“No te pases, mucha gente lo hace”

Por supuesto, hay un porcentaje mínimo de la población que se ha lanzado. Ha dado el paso y ha montado su chiringuito. Su agencia, su despacho de abogados o la tienda de productos wonder de turno.

Esos valientes, por desgracia, son minoría. He oído que consiguen conciliar, mezclar con soltura trabajo y vida. Pero también he visto muchas trampas debajo de ese cartón.

Siempre se escuchan mucho más las historias de las victorias que de las derrotas. ¿Alguien ha escrito libros infinitos de todas las familias hundidas que dejó Aquiles? ¿Quién se acuerda de los hijos huérfanos de los Stormtrooper? ¡Nadie! Las historias de los perdedores no venden. Pero las victorias son un caramelo muy jugoso para llamar nuestra atención y provocar en nosotros ganas de “algo”. Ese algo que usarán los políticos y los vende humos para hacernos creer que sí existe un mundo de tenerlo todo.

Pero… hay esperanza…

Tu madre merece un templo o mil

Las fuckings master abuelas. Esas son las que concilian.

Mi madre, una sabia mujer de un pueblo de Jaén, dice que somos una generación de leche. De flojos. Los abuelos no se ponen malos, madrugan y no actualizan sus redes sociales con memes depresivos. Han trabajado toda su vida y ahora en plena jubilación o en el mismo pico de sus carreras, “concilian” para que tú puedas ir al cine con la madre de tus hijos.

Las abuelas, sí, LAS ABUELAS, son nuestras heroinas de Marvel reales y aún no lo tenemos claro de todo. Son el camino que debemos marcarnos, la fuerza y los cojon….. que necesitamos para poder mejorar nuestras vidas. Sin etiquetas ni hashtags.

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