Calcetines, carga mental y corresponsabilidad.

De cómo unos calcetines me dieron una lección sobre carga mental y corresponsabilidad. Fue el otro día, ocurrió de repente. Os lo cuento:

Idealizado en mi propia burbuja.

Veréis… hace unos meses, viví un día muy especial: mi primer día del padre como padre. Entre los muchos regalos y muestras de amor que recibí, hubo uno muy curioso: unos calcetines a juego papá-bebé. Los del bebé decían: TENGO UN – SUPERPAPÁ, y los míos: SÚPER – PAPÁ. El caso es que al bebé todavía no le servían los suyos… así que decidí esperar para estrenarlos juntos.

Yo tenía claro que soy un superpapá; porque soy un padre implicado en la crianza, porque soy un compañero de mi pareja: soy su apoyo y ella el mío, porque soy feminista convencido (o si lo preferís, aunque es tema para otro post: aliado del feminismo), porque lucho para eliminar de mi vida los micromachismos, porque educo a mi hijo desde el cariño, en la igualdad y el respeto,…

Los calcetines me dan una bofetada de realidad.

Todo eso es muy bonito, pero el otro día me levanto para ir al trabajo, abro el cajón de los calcetines… y me doy cuenta de que todos los calcetines nuevos (o los que no son nuevos pero todavía puedo vestir con dignidad) están para lavar. Entonces tengo que elegir entre unos calcetines de Gardfield que me encantaban, pero que no sé por qué todavía no he tirado (o zurcido, ejem), o unos calcetines muy gordos, o unos tobilleros, o… estrenar los de superpapá. Decidí hacer esto último, estrenar en solitario los calcetines a juego de superpapá. Fue un estreno muy diferente al que había imaginado: no podía lucirlos orgulloso.

Evidentemente, los calcetines que lleves puestos no te hacen mejor o peor papá. Sin embargo, llevarlos puestos desencadenó un terremoto que me sacudió: “llevo puestos estos calcetines porque la colada no está al día”. Lo que es peor: “no me había dado cuenta hasta ahora”.

La carga mental: esa gran desconocida.

Esa es la carga mental que suelen soportar las mamás y a la que los papás no estamos acostumbrados. Probablemente esa semana fuese especialmente dura: malas noches, catarro,… Una semana en la que no pisó la guardería, una semana en la que las fuerzas de todos flojean. Mamá no ha podido dormir, con un bebé lactante especialmente demandante (¿le toca otra crisis de crecimiento? seguramente la mamá lo sepa o ya lo haya consultado en albalactanciamaterna). Como superpapá, me he preocupado constantemente esa semana por el bienestar de la familia y he procurado atender al bebé para que la mamá tenga momentos de descanso y tiempo para ella, pero ¿ha podido aprovechar ese tiempo para descansar y desconectar? ¿he sabido quitarle carga mental? ¿He pensado en cuándo toca la próxima vacuna o si está anotada en el calendario? (Por cierto, ¿cuál toca?) ¿He pensado en si hay que comprar bodies o pijamas?

Todas estas cuestiones pueden pasar desapercibidas, pueden parecer carentes de importancia, pero supone un desgaste para quien siente sobre sus hombros el peso de la responsabilidad de ocuparse de todo. El desgaste es tal, que la mente no puede escapar. Si sale a hacer un recado, si tiene un momento de ocio, si queda con una amiga,… en todos los casos, va a seguir mentalmente conectada a todos los quehaceres familiares. Esa incapacidad de desconectar es algo que yo no tengo y dudo mucho que sea una cuestión biológica, dudo mucho que sea una increíble capacidad mía: es un síntoma de que la corresponsabilidad no está siendo efectiva a ese nivel.

La corresponsabilidad: nuestra tarea pendiente.

Poner la lavadora al fin y al cabo, no lleva ningún trabajo: en un minuto tienes la ropa dentro, pones jabón y suavizante, rueda, botón y listo… Lo importante no es poner la lavadora, ni pasar la aspiradora, ni hacer la comida. Lo importante es pensar que hay que poner la lavadora, pero a una hora a la que luego vayas a poder tenderla; es pensar que hay que pasar la aspiradora, pero ahora es un mal momento, porque ya es tarde o porque alguien está echando una siesta, o porque… ¿qué vamos a comer hoy? ¿tenemos todos los ingredientes o hay que ir a comprar alguna cosa?

Eso es lo importante, esa es la misión de los superpapás: No podemos dejar que sea la madre la que constantemente se preocupe de todo, la que haga que la casa y que la familia funcionen. Por eso, la corresponsabilidad va más allá del simple reparto de tareas, aunque el reparto de tareas sea una parte. No podemos quedarnos ahí.

Sabemos que si pensamos en términos de “ayudar” o de “colaborar” en casa, estamos haciendo un planteamiento equivocado. Pues bien, si queremos cooperar, compartir las tareas, corresponsabilizarnos,… no podemos obviar la carga mental. Tenemos que ser conscientes de que nuestra tarea va mucho más allá de poner la lavadora “sin que nos manden”.

¿Y ahora qué?

Es momento de remangarse y ponerse a trabajar. En próximos posts atacaré desde un punto de vista teórico y práctico qué es lo que podemos hacer para ponernos las pilas en esto de la corresponsabilidad. Ojo, porque el enfoque teórico será válido también para otros contextos.

¿Y tú? Cuéntame cómo lo gestionáis en casa. ¿Eras consciente de las cargas mentales en el ámbito del hogar? ¿Te ha servido el post para detectarlas o tomar consciencia del problema?

6 Comentarios

  1. A partir de ahora soy súper fan tuya!!! Muy bien explicado y se lo voy a pasar ahora al súper papá (aún por descubrir) que tengo en casa. Creo que está muy bien descrito y espero que no se ofenda como otras tantas veces que he intentado decirle lo agotada mentalmente que estoy.
    Ole tú!!!

    • Gracias Laura por el comentario, pero sobretodo por ser mi súper fan!! Me hace mucha ilu tener una super fan jejeje. El súper papá (seguro que lo es) que tienes en casa, seguramente sabrá lo que es la carga mental y lo que supone, pero te aseguro que es difícil para nosotros cambiar la dinámica. También puede ser muy frustrante no saber qué hacer para cambiarla. Los siguientes posts que escriba (aquí en blogdads) serán precisamente consejos para cambiar esas dinámicas. Te chivo el primero: hablar en pareja, tranquila y serenamente, sin reproches, con humildad, con actitud conciliadora y con el propósito de encontrar juntos soluciones. Ya me contarás qué le pareció el artículo y si conseguís avanzar en el reparto de la carga mental. Un saludo y gracias otra vez!

  2. Maravilloso post!!! Y muy bien explicado… esa carga mental que seguimos teniendo las mamás casi al 100%. Y eso a mí me agota muchísimo… Gracias por compartir esta reflexión, que es la realidad de la mayoría de las mamás 😊

  3. Gracias por daros cuenta 😊. Es difícil estar al 💯 durante las 24h del día. Por suerte nuestro super papá cada vez se va dando más cuenta de que “no me ayuda a mí” sino que es simplemente conciliación en el hogar, su hogar, el mío el nuestro en definitiva.

    • Poco a poco nos vamos dando cuenta, pero como le decía a Laura, no es nada fácil para nosotros revertir la dinámica. Necesitamos que nos ayudéis a saber cómo ir liberándoos de esa carga. Saludos y muchas gracias por comentar y por seguirme en redes!! (guiño guiño)

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